El gran apagón
En luego luego creemos en todo, lo que se reduce a no creer en nada. Y si bien, esto no es una invitación a la paranoia, la verdad es que estos últimos años los hemos vivido desde una óptica que nos ha hecho reflexionar sobre lo que realmente importa. Respuesta la cual hemos concluido, debe de venir de un núcleo, cuya búsqueda queda abrumantemente en nuestras manos. Identificarnos, a través de las múltiples complicaciones que, como individuos, hemos acordado ejercer, a manera de cosmovisión, y así, colectivamente, no darle espacio a la tortura detrás del pensamiento mal dirigido.
El gran apagón no es más que otra manera de encontrar forzadamente un reflejo. Un movimiento pequeño, brusco e inquieto, que nace entre las pequeñas cavidades de una preocupación inflamada.